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Artículo 5 de la Constitución Federal – INCISO I – Igualdad de género

06 de junio de 2019

Art. 5, I, CF – “Hombres y mujeres son iguales en derechos y obligaciones, en los términos de esta Constitución”.

El primer inciso del artículo 5 de la Constitución Federal trata de lo que llamamos “igualdad de género”. Es decir, prevé que todas las personas, independientemente de su género, son iguales bajo la óptica de la Constitución. Esto quiere decir que todas y todos deben tener los mismos derechos, oportunidades, responsabilidades y obligaciones. Este inciso es tan importante que es considerado un derecho fundamental, indispensable a la ciudadanía, a la sociedad y al Estado brasileño. En el medio jurídico, ese concepto está inserto en el Principio de la Igualdad, también conocido como Principio de la Isonomía.

Esto es decir que la igualdad de género no ignora la existencia de diferencias entre hombres y mujeres, sino que afirma que el género no debe ser un criterio de discriminación negativa. Lo que la igualdad de género propone es que el género no debe ser un criterio de discriminación negativa, o sea, que el género no puede ser la causa para que se reconozca a una persona menos derechos o más obligaciones. Esto significa que la igualdad de género abraza la idea de que los individuos son diferentes y que estas particularidades deben tenerse en cuenta para garantizar que, independientemente de su género, todas las personas tengan las mismas oportunidades para desarrollarse, acciones y voces siendo valoradas igualmente.

En esta misma línea se debe observar que, para que la defensa de los derechos de las mujeres sea efectiva, en el sentido de la construcción de una sociedad verdaderamente igualitaria y que preca por el bienestar y la libertad de todos sus ciudadanos y ciudadanas, es esencial que, la sociedad preste atención a las necesidades específicas de los diferentes grupos de mujeres. Así, la igualdad de género sólo se materializará plenamente si es posible, por medio de la legislación y de las políticas públicas adecuadas, garantizar a todas las mujeres (cis y trans), independientemente de su color, origen, orientación sexual o clase social las oportunidades y los derechos necesarios para que se desarrollen en toda su potencia.

  • Igualdad de género – Un derecho de todos

La Igualdad de Género sigue siendo un proyecto en construcción. Este proceso ya suma diversos movimientos, reivindicaciones y luchas, nacional e internacionalmente. De aquí para allá, por mayores que hayan sido las dificultades, son muchas las conquistas de las mujeres. Cada vez más las leyes y las políticas públicas apuntan al bienestar social de la ciudadana y del ciudadano independientemente de su género y las mujeres vienen ganando espacio en los campos político y económico.

Prevista en el inciso I del artículo 5, la Igualdad de Género es una lucha de todos y por todos. El tener ese derecho asegurado por la Constitución es de innegable importancia, pero la historia ya ha demostrado que sólo eso no garantiza su eficiencia práctica. La defensa de los derechos de las mujeres y de la igualdad de género es, por lo tanto, un esfuerzo colectivo y continuo.

  • ¿Cuál es la relevancia de la igualdad de género?

La igualdad de género es uno de los pilares para la construcción de una sociedad verdaderamente igual, justa y democrática. Se deriva del reconocimiento de que vivimos en una sociedad que, sistemáticamente, discrimina a mujeres por su género y establece el compromiso de alterar esa situación. Es en este sentido, que alcanzar la igualdad de género y empoderar a todas las niñas y mujeres es, incluso, uno de los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas, conocidos como Agenda 2030.

Aunque a menudo se ve como una cuestión de las mujeres, la igualdad de género es una pauta de derechos humanos y es necesario que los hombres también se involucren para que sea posible alcanzarla. Los crímenes como acoso, violación, feminicidio y otras formas de violencia contra la mujer son problemas sociales que, como tal, demandan atención de la sociedad como un todo.

  •  La igualdad de género en la historia

La igualdad de género es una pauta histórica entre las reivindicaciones sociales y populares en todo el mundo. Desde el siglo XVIII las mujeres se movilizan por derechos civiles, políticos y sociales, incluyendo reivindicaciones como derecho al voto, al divorcio, la educación, la igualdad salarial, condiciones adecuadas de trabajo, derechos sexuales y reproductivos y participación en espacios de poder. En 1848 ocurrió la Primera Convención de los Derechos de la Mujer, durante la llamada primera ola del movimiento feminista. También se conoció como Convención de Seneca Falls (nombre de la ciudad de Nueva York donde se produjo el evento), fue el primer encuentro sobre los derechos de las mujeres en los Estados Unidos y es por muchos nombrado como nacimiento oficial del movimiento feminista.

Otro conocido marco en la lucha de las mujeres por derechos es el Movimiento Sufragista, que en el siglo XIX llevó mujeres en Inglaterra y Estados Unidos, por ejemplo, a salir a las calles y luchar por derecho a la participación política, como electoras y candidatas.

Otro evento, ese ya más reciente, fue el 1º Encuentro de Mujeres Afro-Latinoamericanas y Afro-caribeñas, en julio de 1992, el cual dio visibilidad y reconocimiento a la lucha de las mujeres negras en el continente americano. El evento reunió a más de 300 mujeres de 32 diferentes naciones, que compartieron sus experiencias en el movimiento feminista y formularon agendas en común y, como el evento se realizó el 25 de julio, éste quedó definido como el Día Internacional de la Mujer Afro-Latinoamericana y Afro-Caribeña.

Igualdad de género en Brasil

En Brasil, aunque las reivindicaciones por derechos también tengan sus raíces en movimientos anteriores, vamos a hablar aquí sobre el proceso que llevó a la lucha por la igualdad de género en la Constitución Federal de 1988.Até el fin de la Dictadura Militar en Brasil (1964-1985) , pocos eran los instrumentos legales que buscaban garantizar la igualdad de género en el país. Sin embargo, en el período de redemocratización, ocurrió una Asamblea Constituyente (1987-1988) con el objetivo de redactar una nueva Constitución para sustituir a la que estaba vigente durante la dictadura. Esta Asamblea resultó en la Constitución Ciudadana de 1988, que promovió la inserción de pautas de minorías en sus derechos fundamentales.

En ese período, diversos movimientos sociales ganaron fuerza, entre ellos el feminista. En busca de luchar contra la desigualdad de género, las mujeres de variadas clases sociales pasaron a reivindicar una serie de derechos que involucra temas relacionados con la educación, la salud, el trabajo, entre otros. Para coordinar y fortalecer tales reivindicaciones, se creó en 1985 el Consejo Nacional de los Derechos de la Mujer (CNDM).

El CNDM promovió una campaña nacional llamada “Constituyente para valer tiene que tener derechos de la mujer!”, A partir del cual, reconociendo la importancia y la capacidad del Estado en la lucha a favor de la igualdad de género, se formuló la Carta de las Mujeres Brasileñas a los Constituyentes. Este documento se conoce como Lobby del lápiz labial.

En la carta, las mujeres expresaron que, para ellas, “este país sólo será verdaderamente democrático y sus ciudadanos y ciudadanas verdaderamente libres cuando, sin perjuicio de sexo, raza, color, clase, orientación sexual, credo político o religioso, condición física o edad , se garantiza un trato igual y oportunidad de acceso a las calles, palanques, talleres, fábricas, oficinas, asambleas y palacios “y enumeraban una serie de puntos relativos a trabajo, familia, salud, educación, cultura y violencia que debían ser dirigidos por los Constituyentes.

Estos pedidos eran, al final, una serie de reivindicaciones para que las mujeres pudieran ejercer su ciudadanía y derivaban de la comprensión de que, para esas mujeres, “el ejercicio pleno de la ciudadanía significa, sí, el derecho a la representación, a la voz ya la vez en la vida pública, pero implica al mismo tiempo la dignidad en la vida cotidiana, que la ley puede inspirar y debe asegurar, el derecho a la educación, a la salud, a la seguridad, a la vivencia familiar sin traumas. En ese sentido, esas mujeres traían al público una “doble exigencia: un sistema político igualitario y una vida civil no autoritaria”.

Un punto importante para entender la aprobación de diversas de esas reivindicaciones es el papel de las mujeres elegidas para participar en la Asamblea Constituyente 1987-1988. En total, 26 mujeres fueron elegidas, lo que representaba el 5,3% de los Constituyentes. Aunque estos 26 constituyentes representaban partidos e ideologías diferentes, ellas actuaron conjuntamente para garantizar que las reivindicaciones de las mujeres fueran oídas y fueron fundamentales en la conquista de los derechos solicitados.

  • La igualdad de género hoy

La igualdad de género busca garantizar oportunidades asimiladas a todos los ciudadanos, incluso en el mercado de trabajo o en la política. A pesar de los avances, aún queda mucho por conquistar en lo que se refiere a la igualdad de género. Un ejemplo de ello es la subrepresentación de las mujeres en los espacios políticos. Aunque las mujeres son poco más de la mitad de la población brasileña, la representatividad en las urnas está lejos de reflejar eso. Con los resultados de las elecciones de 2018, la Cámara de Diputados pasó a estar compuesta por 77 mujeres y 436 hombres, lo que significa que las mujeres representan sólo el 15% del total de diputados. En el Senado Federal la participación femenina es parecida, siendo sólo 13 mujeres de las 81 plazas de senador, es decir, el 16% del total.

Otro punto que llama mucho la atención son los índices de violencia contra las mujeres. En el mundo, casi todas las mujeres han sufrido algún tipo de violencia por parejas íntimas y las mujeres y las niñas representan 3/4 de las víctimas de las víctimas el tráfico. En Brasil, a su vez, según el levantamiento del Datafolha, en 2018, 12,5 millones de mujeres sufrieron ofensa verbal; 4,6 millones fueron tocados o agredidos físicamente por motivos sexuales; 1,7 millones fueron amenazados con cuchillo o arma de fuego; y 1,6 millones sufrieron palizas o intento de estrangulamiento. En total, casi el 30% de las mujeres en nuestro país han reportado haber sufrido algún tipo de violencia o agresión en el último año. Si se considera un recorte de raza, el índice es más elevado con respecto a las mujeres negras: la tasa de homicidios, por ejemplo, es 71% mayor entre las mujeres negras que entre las no negras.

Otros datos extremadamente alarmantes en este sentido son que Brasil es el quinto país en el mundo con mayor tasa de feminicidio según la Organización Mundial de la Salud y el país que más mata a personas trans y género diversas en el mundo, según datos de Transgender Europe. Es innegable, por lo tanto, que aún queda mucho por conquistar, en Brasil y en el mundo, para que hombres y mujeres tengan de hecho acceso a los mismos derechos.

  • Garantizar la igualdad de género

Aunque la igualdad de género extraña el mundo jurídico, el derecho puede desempeñar un papel importante. Este es el caso de algunos instrumentos legales brasileños que buscan equilibrar la balanza de la igualdad de género. Algunos ejemplos son:

  1. Ley 10.406 / 02 (Código Civil): El hombre ha dejado de ser privilegiado en el reparto de bienes, prevaleciendo la igualdad entre hombres y mujeres en lo que se refiere a la adquisición de derechos y obligaciones, expresiones como “todo hombre” y “patria poder” fueron sustituidas por “toda persona” y “poder familiar”y se reconoció que la jefatura de la familia y la provisión deben ser ejercidos, en colaboración, por la pareja, y no más exclusivamente por el hombre.

  2. Ley 10.886 / 04: tipificó la violencia doméstica, insertándola en el Código Penal.

  3. Ley Maria de la Penha (Ley 11.340 / 06): introdujo mecanismos de combate, prevención y tipificación de la violencia doméstica y familiar contra la mujer, siendo hoy uno de los principales mecanismos de combate a la violencia doméstica.

  4. Ley 12.987 / 14: Instituyó la creación del Día Nacional de Tereza de Benguela y de la Mujer Negra (25 de julio), como forma de reconocimiento de la resistencia y liderazgo de la mujer negra.

  5. Ley 13.104 / 15: Prevé el feminicidio como circunstancia calificadora del crimen de homicidio.

  6. Jubilación diferenciada: El derecho de las mujeres a jubilarse más temprano que los hombres es una forma de reconocimiento de la jornada doble ejercida por ellas, ya que, además de ejercer sus profesiones, la mayoría de las mujeres hacen también los principales quehaceres domésticos.

  7. Licencia de maternidad de 120 días: La propia Constitución garantiza la licencia de maternidad como forma de garantizar la convivencia próxima entre madre e hija / hijo en los primeros meses. En cuanto a ella, la licencia-paternidad, que era de apenas 5 días, fue ampliada con la Reforma Laboral de 2017 para hasta 20 días para un gran número de trabajadores, lo que contribuye (aunque de forma embrionaria) a la noción de que el cuidado con los hijos no es una responsabilidad exclusivamente femenina.

Fuente:  @politize

Dr. Athos Freitas Fernandes Souza – OAB/MG 176.707
Dr. Giovanni Bittencourt de Souza – OAB/MG 176984

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